miércoles, 24 de febrero de 2010

El jardín posible en la Librería de la Mancha



Mi amiga Ana Adjiman capturó esta toma ayer en Buenos Aires.

Después de diez años de silencio es una inmensa alegría encontrar a Olga en las librerías.

Misión cumplida.

jueves, 26 de noviembre de 2009

jueves, 19 de noviembre de 2009

Se presenta en Viedma la antología de Olga Orozco

El próximo jueves 26 de noviembre a las 19, en la Biblioteca de la Legislatura de Viedma, se presentará la antología de Olga Orozco, “El jardín posible”, con la presencia de la poeta Marisa Negri, autora del prólogo y quien seleccionó las obras editadas por Ediciones en Danza.
Olga Orozco, reconocida poeta y cuentista argentina contemporánea, nació en Santa Rosa de Toay en 1920, y vivió en su ciudad natal, en la provincia de La Pampa, hasta los ocho años; luego se trasladó a Bahía Blanca y en 1936 se instaló en Buenos Aires. Se graduó como maestra, profesión que nunca ejerció, y más tarde se licenció en la facultad de Filosofía y Letras. Colaboró en las revistas Canto, A partir de cero, Sur, Cabalgata y Anales de Buenos Aires. Trabajó como periodista y en cierto momento llegó a tener ocho seudónimos, cada uno para escribir en un estilo distinto; durante años redactó los horóscopos del diario Clarín. Incursionó asimismo en el radioteatro como actriz. En 1961 obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes; ganó diversos premios de poesía y en 1998 fue galardonada con el Octavo Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, una de las distinciones más importantes en lengua hispánica.Publicó los libros:
"Las muertes" - Poemas, Editorial Losada, 1951.
“Los juegos peligrosos" - Poemas, Editorial Losada, 1962.
"Museo salvaje" - Poemas, Editorial Losada, 1974.
"Antología Poética" - Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1985.
"En el revés del cielo" - Poemas, Editorial Sudamericana, 1988.
"La oscuridad es otro sol" - Relatos, Editorial Pre-Textos, Valencia, 1991.
"La luz es un abismo" - Editorial Vinten, Montevideo, 1993.
"Cantos a Berenice" - Poemas, Editorial Sudamericana, 1977.
"Mutaciones de la realidad" - Poemas, Editorial Sudamericana, 1979.
"La noche a la deriva" - Poemas, editado por el Fondo de Cultura Económica de México, 1984.
"Con esta boca, en este mundo" - Poemas, Editorial Sudamericana, 1994.
“Los juegos peligrosos y otros poemas" - Editorial Ayacucho, Caracas, 1994.
Poemas suyos fueron traducidos al francés, ingles, italiano, alemán, rumano, hindú, portugués y japonés. También es importante su trayectoria como novelista; un ejemplo de ello es la obra “La oscuridad es otro sol” (1968).
Falleció el 15 agosto de 1999 a los 79 años como consecuencia de una afección circulatoria, sus restos se encuentran en un cementerio privado de Pilar, provincia de Buenos Aires.
Marisa Negri, nació en Buenos Aires el 24 de junio de 1971. Es profesora de Castellano, Literatura y Latín y se especializó en Educación por el Arte. Ha coordinado talleres de escritura para diversas instituciones de todo el país. Participó con una serie de haikus de la muestra Satori en la galería Masottatorres (San Telmo, Buenos Aires). Publicó los siguentes libros: Caballos de arena (Poesía, Nuestra América, Buenos Aires, 2003); Un camino en la selva, un paso a la libertad (Antología de Ramón Quichiyao, Futrono, Chile, 2004) y Al filo del gozo (Antología de poesía erótica preparada por Marisa y Socorro Trejo Sirvent, Viento al hombro, 2004).

domingo, 15 de noviembre de 2009

El jardín posible en Toay




Más que felices de haber llegado a la Casa Museo Olga Orozco y haber cumplido la promesa.
La Casa tiene un Jardín Posible, la poesía de Olga corre de boca en boca y acontecen maravillas, como los tres amigos poetas que decidieron venirse a la presentación desde Villa Ballester; o la presencia de Gabriela Carrión que se acercó desde Córdoba y está realizando su tesis a partir de la narrativa de Olga Orozco.
Por supuesto todo el apoyo de los locales; la solidez teórica de Sergio de Matteo en su artículo sobre la poética orozquiana, Daniela Rodi en todos los detalles como curadora de la muestra de Ana Adjiman, Liliana y María Eugenia como buenas anfitrionas repartiendo vino y sanguchitos al por mayor...FESTEJOS!!!
Meri y Agus, amigos de la vida, cubriendo cual reporteros gráficos el evento.
La señora Zulma que me leyó un bellísimo texto sobre Salta y Mónica que andaba por allí dando un curso y entró a la Casa y se fascinó con Olga.
Esas cosas que suceden cuando se abre el corazón para la fiesta.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El jardín posible en Bahía Blanca







Y la fiesta continuó en Bahía Blanca.



En el marco de la II Feria de Editoriales Autogestionadas (FEA) nuevamente nos reunimos a homenajear a Olga Orozco.



Mirta Colángelo destacó especialmente la labor de Javier Cófreces que desde Ediciones en Danza sigue apostando a la poesía y recordó a Julio Cortázar prologando a Pedro Salinas. Toda antología es una mirada parcial pero también una llave que permite asomarse a un mundo tal vez desconocido.



Desde la pantalla, en el documental de Canal Encuentro realizado por Marcelo Iaccarino, la misma Olga habló de sus temas poéticos, del "juego peligroso" de la poesía y del amor.



El encuentro finalizó con una lectura en el patio de la Casa de la Cultura. Allí entre los barriletes de Naty Molina y los susurros poéticos de Mirta, los asistentes entre los que había jovencísimos poetas, fueron poniendo su voz a los poemas del jardín.



Quiero agradecer a mis amigos bahienses que han hecho posible este jardín: Gerónimo Unibaso, Lorena Curruhinca, Mirta Colángelo, Natalia Molina, Viviana Beker y Damián Losada.



Y a todos los que participaron de este encuentro por ser parte de este reconocimiento a la Gran Maga de la poesía argentina.



martes, 20 de octubre de 2009

La cartomancia


Oye ladrar los perros que indagan el linaje de las sombras,
óyelos desgarrar la tela del presagio.
Escucha. Alguien avanza
y las maderas crujen debajo de tus pies como si huyeras sin cesar y sin

cesar llegaras.
Tú sellaste las puertas con tu nombre inscripto en las cenizas de ayer y

de mañana.
Pero alguien ha llegado.
Y otros rostros te soplan el rostro en los espejos
donde ya no eres más que una bujía desgarrada,
una luna invadida debajo de las aguas por triunfos y combates,
por helechos.

Aquí está lo que es, lo que fue, lo que vendrá, lo que puede venir.
Siete respuestas tienes para siete preguntas.
Lo atestigua tu carta que es el signo del Mundo:
a tu derecha el Ángel,
a tu izquierda el Demonio.


¿Quién llama?, ¿pero quién llama desde tu nacimiento hasta tu muerte
con una llave rota, con un anillo que hace años fue enterrado?
¿Quiénes planean sobre sus propios pasos como una bandada de aves?
Las Estrellas alumbran el cielo del enigma.
Mas lo que quieres ver no puede ser mirado cara a cara
porque su luz es de otro reino.
Y aún no es hora. Y habrá tiempo.

Vale más descifrar el nombre de quien entra.
Su carta es la del Loco, con su paciente red de cazar mariposas.

Es el huésped de siempre.
Es el alucinado Emperador del mundo que te habita.
No preguntes quién es. Tú lo conoces
porque tú lo has buscado bajo todas las piedras y en todos los abismos
y habéis velado juntos el puro advenimiento del milagro:
un poema en que todo fuera ese todo y tú
-algo más que ese todo-.
Pero nada ha llegado.
Nada que fuera más que estos mismos estériles vocablos.
Y acaso sea tarde.

Veamos quién se sienta.
La que está envuelta en lienzos y grazna mientras hila deshilando su sábana
tiene por corazón la mariposa negra.
Pero tu vida es larga y su acorde se quebrará muy lejos.
Lo leo en las arenas de la Luna donde está escrito el viaje,
donde está dibujada la casa en que te hundes como una estría pálida
en la noche tejida con grandes telarañas por tu Muerte hilandera.
Mas cuídate del agua, del amor y del fuego.

Cuídate del amor que es quien se queda.
Para hoy, para mañana, para después de mañana.
Cuídate porque brilla con un brillo de lágrimas y espadas.
Su gloria es la del Sol, tanto como sus furias y su orgullo.
Pero jamás conocerás la paz,
porque tu Fuerza es fuerza de tormentas y la Templanza llora de cara contra

el muro.
No dormirás del lado de la dicha,
porque en todos tus pasos hay un borde de luto que presagia el crimen o

el adiós,
y el Ahorcado me anuncia la pavorosa noche que te fue destinada.


¿Quieres saber quién te ama?
El que sale a mi encuentro viene desde tu propio corazón.
Brillan sobre su rostro las máscaras de arcilla y corre bajo su piel la palidez

de todo solitario.
Vino para vivir en una sola vida un cortejo de vidas y de muertes.
Vino para aprender los caballos, los árboles, las piedras,
y se quedó llorando sobre cada vergüenza.
Tú levantaste el muro que lo ampara, pero fue sin querer la Torre que

lo encierra:
una prisión de seda donde el amor hace sonar sus llaves de insobornable

carcelero.
En tanto el Carro aguarda la señal de partir:

la aparición del día vestido de Ermitaño.
Pero no es tiempo aún de convertir la sangre en piedra de memoria.
Aún estáis tendidos en la constelación de los Amantes,
ese río de fuego que pasa devorando la cintura del tiempo que os devora,
y me atrevo a decir que ambos pertenecéis a una raza de náufragos que se

hunden sin salvación y sin consuelo.

Cúbrete ahora con la coraza del poder o del perdón, como si no temieras,
porque voy a mostrarte quién te odia.
¿No escuchas ya batir su corazón como un ala sombría?
¿No la miras conmigo llegar con un puñal de escarcha a tu costado?

Ella, la Emperatriz de tus moradas rotas,
la que funde tu imagen en la cera para los sacrificios,
la que sepulta la torcaza en tinieblas para entenebrecer el aire de tu casa,
la que traba tus pasos con ramas de árbol muerto, con uñas en menguante,

con palabras.
No fue siempre la misma, pero quienquiera que sea es ella misma,
pues su poder no es otro que el ser otra que tú.
Tal es su sortilegio.
Y aunque el Cubiletero haga rodar los dados sobre la mesa del destino,
y tu enemiga anude por tres veces tu nombre en el cáñamo adverso,
hay por lo menos cinco que sabemos que la partida es vana,
que su triunfo no es triunfo
sino tan sólo un cetro de infortunio que le confiere el Rey deshabitado,
un osario de sueños donde vaga el fantasma del amor que no muere.

Vas a quedarte a oscuras, vas a quedarte a solas.
Vas a quedarte en la intemperie de tu pecho para que hiera quien te mata.

No invoques la Justicia. En su trono desierto se asiló la serpiente.
No trates de encontrar tu talismán de huesos de pescado,
porque es mucha la noche y muchos tus verdugos.
Su púrpura ha enturbiado tus umbrales desde el amanecer
y han marcado en tu puerta los tres signos aciagos
con espadas, con oros y con bastos.
Dentro de un círculo de espadas te encerró la crueldad.
Con dos discos de oro te aniquiló el engaño de párpados de escamas.
La violencia trazó con su vara de bastos un relámpago azul en tu garganta.
Y entre todos tendieron para ti la estera de las ascuas.


He aquí que los Reyes han llegado.
Vienen para cumplir la profecía.
Vienen para habitar las tres sombras de muerte que escoltarán tu muerte
hasta que cese de girar la Rueda del Destino.

Las muertes


He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso de la piel del lagarto,
inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz de alguna lágrima;
arena sin pisadas en todas las memorias.
Son los muertos sin flores.
No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los infames lechos vendidos
por la dicha,
porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida gota de salmuera.
Ésa y no cualquier otra.
Ésa y ninguna otra.
Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros de nuestra vida.